viernes, setiembre 15, 2006


SONETO XXV

Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,
todo era de los otros y de nadie,

hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.


Pablo Neruda

1 comentario:

Anónimo dijo...

plas plas plas