LO INEFABLE.
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Yo muero
extrañamente...
No me mata
la Vida,
no me mata
la Muerte,
no me mata
el Amor;
muero
de un pensamiento
mudo como una herida...
¿No habéis sentido nunca
el extraño dolor
de un pensamiento
inmenso que se arraiga
en la vida,
devorando alma y carne,
y no alcanza a dar flor?
¿Nunca llevasteis dentro
una estrella dormida
que os abrasaba enteros
y no daba un fulgor?...
Cumbre de los Martirios!...
Llevar eternamente,
desgarradora y árida,
la trágica simiente
clavada en las entrañas
como un diente feroz!...
Pero arrancarla un día
en una flor que abriera
milagrosa, inviolable!...
Ah, más grande no fuera
tener entre las manos la cabeza de Dios!
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Delmira Agustini

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